Al final del mes sabés cuánto vendiste, pero ¿sabés cuánto te quedó?
Es viernes por la noche. El cajero cerró su turno, contó el efectivo y te pasó el arqueo. Vos agarrás ese número, lo comparás con el informe de ventas, buscás en otro lado los gastos que pagaste esta semana —el alquiler, los entrenadores, la factura de la luz— y empezás